Equilibrio vital

la balanza

¿Limitaciones para que no vayan tantos turistas a un lugar determinado? ¿Por qué?

Turismo, economía, bienestar, tres cosas ligadas estrechamente a la sostenibilidad y a España, país que ha podido recuperarse de la crisis en gran medida gracias al impulso que la industria del turismo. Este país es uno de los destinos más asequibles de Europa y los visitantes le han otorgado los últimos años 5 estrellas en reputación, eso es muy bueno porque significa que las personas volverían y recomendarían al destino.

Cuando los inversionistas evalúan opciones en turismo, España les resulta muy atractivo por la potencialidad de crecimiento y los ayuntamientos saben que eso significa más ingresos para las arcas oficiales. Lo que les permite mayores holguras para desarrollar su gestión y ofrecer más bienestar a la colectividad. Todo eso suena genial; pero cuando no se aprovechan los recursos, sobre todo los naturales con un pensamiento enfocado en el largo plazo, se suele incurrir en una explotación descontrolada que termina por producir beneficios en el corto plazo y desgracia en el largo plazo, poblaciones con gran bonanza que luego terminan abandonados.

energia sostenible

Por eso es importante la planificación adecuada para darle un uso sostenible a los recursos que se tienen. Imagina por un momento una playa virgen, cuyas fotos podrían atraer a cientos de miles de personas al año a una localidad, ¿Suena muy atractivo verdad? Pero lo que hace que ese lugar sea tan atractivo se pierde cuando los visitantes ni siquiera pueden caminar por su orilla de la cantidad de gente que hay, el impacto al medio ambiente es tal que se producen desequilibrios que en menos de lo que imaginas termina destruyendo el lugar. Por ejemplo, colocar palmeras a la orilla de una playa para hacerla más paradisíaca, puede alterar el flujo adecuado de los vientos y la arena, eso acabará con la orilla de la playa y en unos años ya no habrá sino una playa desolada.

El turismo puede convertirse en un enorme monstruo que devora a los lugares, sobre todo cuando se hace de forma descontrolada y llega a los límites de colapsar ciudades por completo en temporadas altas, el ingreso económico es bueno; pero la incomodidad misma puede hacer que el propio destino se autodestruya como lugar preferido para viajar allí. ¿A quién le va a gustar ir a un sitio en el que ni siquiera pueda caminar? ¿Hoteles sin suficiente agua? O lo que es peor, hoteles y comercios consumiendo recursos como energía eléctrica, agua y alimentos que colocan a los residentes en ciudadanos de segunda, que reciben malos servicios públicos ¿Qué tipo de progreso es ese? ¿Cuál es el bienestar para los ciudadanos del lugar?

¿Puede ser sostenible el progreso económico sin cuidar estos detalles?

Pues la verdad es que no, para que pueda serlo es necesaria la concurrencia de especialistas de diferentes áreas para que ayuden con el suministro de información de calidad, que les permita a las autoridades de cada localidad tomar mejores decisiones a la hora de explotar los recursos naturales con los que cuenta su zona. Eso se traduce en la aplicación de políticas que permitan la sana y perdurable convivencia entre progreso económico y bienestar real para los ciudadanos que habitan en estos destinos turísticos.

multitud esperando

Un ejemplo de ese tipo de políticas puede ser el limitar la cantidad de visitantes, es decir, manejar una cantidad que no ponga en peligro los recursos locales. En España, Barcelona es una de esas ciudades que necesita la aplicación de acciones como estas, porque según los últimos informes manejados por expertos en turismo es una de las ciudades con más riesgo a presentar problemas a causa del uso desmedido del turismo. Otras ciudades famosas en el mundo como Roma,  Venecia, Ámsterdam, Praga, Macao (China), París, por mencionar solo algunas también están advertidas en el estudio.

En el caso de Venecia que en 30 años ha perdido el 50% de la población porque han tenido que desplazarse a otros destinos por la presión turística, parece algo insólito; pero está ocurriendo. Ámsterdam ha llegado a desviar cruceros a otros lugares durante 5 años, eso parecería algo descabellado, es como enviar a compradores a las tiendas de sus competidores.

El bienestar prometido está llegando a los inversionistas; pero los habitantes del lugar no sienten que están recibiendo lo prometido, solo tienen fuentes de empleo; pero eso no es lo único que necesita una sociedad para convivir, ¿No te parece?